“La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto…”

LA REVELACIÓN DE JESUCRISTO.

(Ap. 1:1) La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan, que ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que ha visto. Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca.
(Ap 1:4) Juan, a las siete iglesias que están en Asia: Gracia y paz a vosotros, del que es y que era y que ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono. Y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea la gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amen.

Antes de empezar, es importante entender el significado de la palabra “Apocalipsis”, la palabra apocalipsis significa “revelación del misterio de Dios”. En estos días la palabra ha sido muy desvirtuada, la hemos llegado a asimilar como cataclismo o fin del mundo, cuando su verdadero significado es revelación. Como podemos leer en el párrafo anterior, desde el principio se deja claro que estas son las revelaciones que Dios le entregó a Jesucristo para que el las manifestara a sus siervos. El las envia a su siervo Juan a traves de un angel para que el las compartiera con todos.

He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén. Yo soy el Alfa y el Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderos
(Ap. 1:9-20) Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo. Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta, que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias que están en Asia: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea.Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro. Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego; y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas. Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza. Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último; y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades. Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de estas. El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete candeleros de oro: las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias.

Juan habiá sido exiliado en la isla de patmos por dar testimonio y guardar la palabra del señor. El escribe las cosas que vio y que se le dijerón debia compartir con sus hermanos. El empieza relatando como recibió la revelación por medio de un ángel enviado por Jesucristo. El menciona a Cristo como a uno semejante al hijo del hombre y en medio de 7 candelero. Se trata de expresar con esto la posición de Jesucristo en la jerarquía divina, es decir que esta después de dios y el manda sobre los demas angeles. Se mencionan también 7 estrellas en su diestra, estas estrellas representan a todos y cada uno de los angeles que serán juzgados el día de la tribulación del señor. Los destinos de todos estos angeles estan en las manos de Jesucristo el cordero. El apocalipsis no solo revelá el juicio que caerá sobre el mundo terrenal sino también sobre el mundo divino.
El libro de las revelaciones esta escrito en una literatura rica en simbolismos, estos simbolismos son a veces números. Como veremos al principio de la lectura, se usa el número 7 muchas veces. Se habla de 7 espíritus alrededor del trono de Dios y de 7 iglesias del mundo. El 7 se usa aquí como símbolo y no es su intención expresar una cantidad. El 7 como símbolo se usa para expresar totalidad, que son todos y cada uno de los que hay.

MENSAJE A LAS SIETE IGLESIAS.

ÉFESO.

Ap. 2:1) Escribe al ángel de la iglesia en Éfeso: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto: Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado. Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido. Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios.

Cuando se habla del angel de determinada iglesia, no se habla de un angel como un ser individual, se habla de una iglesia como la situación en la que se encuentran ciertos angeles y de la advertencia que se le hace a estos. Es decir que son los mensajes de Jesucristo hacia todos y cada uno de los angeles. Así pues, cuando se refieren al ángel de la iglesia de Efeso, se habla del ángel al que se le reconoce su trabajo y su paciencia pero que ha perdido su amor y que se le amenaza con retirarle su candelero.

ESMIRNA.

(Ap. 2:8) Y escribe al ángel de la iglesia en Esmirna: El primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivió, dice esto: Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás. No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte.

A el ángel de la iglesia de Esmirna se le reconocen sus obras y su prueba. Se le dice que no tema lo que vendrá, pues muchos de ellos serán probados. Pero tambien se hace una promesa de recompenza.

PÉRGAMO.

(Ap. 2:12) Y escribe al ángel de la iglesia en Pérgamo: El que tiene la espada aguda de dos filos dice esto: Yo conozco tus obras, y dónde moras, dónde está el trono de Satanás; pero retienes mi nombre, y no has negado mi fe, ni aun en los días en que Antipas mi testigo fiel fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás. Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación. Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas, la que yo aborrezco. Por tanto, arrepiéntete; pues si no, vendré a ti pronto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.

A el ángel de la iglesia de pergamo se le reconoce que a pesar de vivir en donde esta el trono de Satanas no niega su fe en Dios. Aunque se le reprocha tener a los que guardan las enseñanzas de Balaam y a los Nicolaitas. Balamm es un idolo pagano de la antiguedad, mientras que los nicolaitas fueron una secta religiosa que profesaba el elitismo. Jesus invita a este angel al arrepentimiento, pero también le advierte que de no hacerlo les hará la guerra. La piedrecita blanca con el nombre nuevo representa una promesa de perdón y renacimiento para aquellos que venzan.

SARDIS.

(Ap. 3:1) Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto: Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto. Sé vigilante, y afirma las cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios. Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti. Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas. El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

A este angel se le hace una invitación a la reflexión sobre lo que se le ha aconsejado y lo que se le ha pedido; es decir que se le han advertido muchas cosas y no puede negar que se le han hecho ver sus errores. Se le aconseja que reflexione sobre las cosas que estan por morir; que son las cosas del Dragon y de la Bestia, sus doctrinas y autoridad.
Sardis era una ciudad rica, donde la gente practicaba la religión pagana con sectas misteriosas y sociedades  secretas. Al angel de la iglesia de Sardis no se le reconoce nada y solo se le hace una advertencia y una invitación al arrepentiemiento.

TIATIRA.

(Ap. 2:18) Y escribe al ángel de la iglesia en Tiatira: El Hijo de Dios, el que tiene ojos como llama de fuego, y pies semejantes al bronce bruñido, dice esto: Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras. Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos. Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación. He aquí, yo la arrojo en la cama, y en gran tribulación a los que con ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella. Y a sus hijos heriré de muerte, y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras. Pero a vosotros y a los demás que están en Tiatira, a cuantos no tienen esa doctrina, y no han conocido lo que ellos llaman las profundidades de Satanás, yo os digo: No os impondré otra carga; pero lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga. Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre; y le daré la estrella de la mañana. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

A este angel se le reconocen sus obras, su amor y servicio; pero se le reprocha tolerar a una tal Jezabel. Jezabel como símbolo se utiliza para hacer referencia a una figura divina. Jezabel en realidad fué una profetisa que enseñaba la doctrinas y la adoración a Balaam. Jezabel y Balaam podrian identificarse tal vez con leviathan y behemot del libro de Enoch. Se dice en el libro de Enoch que leviathan y behemoth fueron encadenados mientras llegaba el día del juicio. Tal vez se hace refencia a esto cuando se dice que a Jezabel se le ha dado tiempo para arrepentirse y sin embargo no lo ha hecho. Por otro lado, cuando se habla de las profundidades de Satanas se habla de una filosofía muy profunda, una filosofia hermetica; esa es la doctrina de Balaam y la que enseña su profetisa Jezabel.

FILADELFIA.

(Ap. 3:7) Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre. Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre. He aquí, yo entrego de la sinagoga de Satanás a los que se dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten; he aquí, yo haré que vengan y se postren a tus pies, y reconozcan que yo te he amado. Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré a la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra. He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona. Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

A este angel se le promete ser recompensando, se dice que los mentirosos habran de reconocer que Jesus ha amado a este angel y el hará después que se postren a sus pies. Solo se le pide que se mantenga hasta la llegada de Jesucristo.

LAODICEA.

(Ap. 3:14) Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto: Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas. Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete. He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

A este angel se le reprocha su pobreza espiritual y egoismo. Se le reprocha su indesción y tibiedad. Jesus le dice que use colirio en sus ojos para que pueda verse a si mismo y darse cuenta de sus errores. Jesus le dice que el reprende y castiga a los que ama y le hace una invitación al arrepentimiento.

EL TRONO DE DIOS.

Después de esto miré, y vi que había una puerta abierta en el cielo. La primera voz que oí era como de una trompeta que, hablando conmigo, dijo: «¡Sube acá y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas!» Al instante, estando yo en el Espíritu, vi un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado. La apariencia del que estaba sentado era semejante a una piedra de jaspe y de cornalina, y alrededor del trono había un arco iris semejante en su apariencia a la esmeralda. Alrededor del trono había veinticuatro tronos, y en los tronos vi sentados a veinticuatro ancianos vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas. Del trono salían relámpagos, truenos y voces. Delante del trono ardían siete lámparas de fuego, que son los siete espíritus de Dios. También delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal, y junto al trono y alrededor del trono había cuatro seres vivientes llenos de ojos por delante y por detrás. El primer ser viviente era semejante a un león; el segundo era semejante a un becerro; el tercero tenía rostro como de hombre; y el cuarto era semejante a un águila volando. Los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos, y día y noche, sin cesar, decían:
«¡Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso,el que era, el que esy el que ha de venir!»
Cada vez que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos, los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo:
«Señor, digno eres de recibir la gloria, la honra y el poder, porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existeny fueron creadas».

Cuando Juan dice que es llevado en el espiritu quiere decir que Juan fue llevado al plano divino. Juan hace una descripción del mundo divino, describe el trono de Dios y a los que estan junto a su trono. En el nos dice que los que estan ahi junto a su trono aprueban y dan honra y gloria a Dios y al Cordero.

EL ROLLO Y EL CORDERO.

(Ap. 5:1) Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos. Y vi a un ángel fuerte que pregonaba a gran voz: ¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos? Y ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni aun mirarlo. Y lloraba yo mucho, porque no se había hallado a ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo. Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos. Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra. Y vino, y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono. Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos; y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra. Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones, que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza. Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos. Los cuatro seres vivientes decían: Amén; y los veinticuatro ancianos se postraron sobre sus rostros y adoraron al que vive por los siglos de los siglos.

Se menciona a Jesucristo como un cordero, el cordero es un animal de sacrificio y es por eso que es llamado el Cordero de Dios. Se dice ademas, que Jesucristo fué el único hallado digno de desatar los sellos de ese libro escrito por dentro y por fuera, ese libro es el juicio de Dios. Se dice tambien que todos los que estaban alrededor del trono de Dios aprobaban y daban gloria a Dios y a Jesucristo.

LOS SIETE SELLOS.

EL PRIMER SELLO.

(Ap. 6:1) Vi cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes decir como con voz de trueno: Ven y mira. Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo para vencer.

Aquí muy posiblemente se hace referencia a una figura divina que tal vez podriamos identificar con el angel que se conoce con el nombre de Miguel.

EL SEGUNDO SELLO.

(Ap. 6:3) Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser viviente, que decía: Ven y mira. Y salió otro caballo, bermejo; y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada.

Cuando se habre el segundo sello se hace desaparecer la paz entre los hombres.

EL TERCER SELLO.

(Ap. 6:5) Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente, que decía: Ven y mira. Y miré, y he aquí un caballo negro; y el que lo montaba tenía una balanza en la mano. {6} Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; pero no toques el aceite ni el vino.

En los tiempos de Juan un denario era una moneda de plata con la que se le pagaba a los trabajadores; con un denario se podia comprar la comida de un día. Al jinete del caballo negro se le entrega una balanza para pesar y vender. Se le autoriza vender 2 libras de trigo por un denario y 6 libras de cebada por un denario, pero no se le autoriza vender el aceite ni el vino. A este angel se le autoriza vender trigo y cebada por un denario pero no vino ni aceite que son productos mas caros que el trigo y la cebada. No queda claro si se le dijo que no vendiera vino ni aceite por un denario o en general que no lo tocara.

EL CUARTO SELLO.

(Ap. 6:7) Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente, que decía: Ven y mira. Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra.

En esta parte una cuarta parte de la humanidad muere por muchas causas.

EL QUINTO SELLO.

(Ap. 6:9) Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra? Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos.

Estos son los hombres que han sido perseguidos y muertos por dar testimonio de la palabra de Jesucristo. A ellos se les considera santos, recordemos que la palabra santo significa consagrado a Dios y no otra cosa. Se les dijo que esperaran a otros que como ellos seran probados por Dios durante la tribulación y que igualmente habran de morir a causa de la palabra del señor.

EL SEXTO SELLO.

(Ap. 6:12) Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí que hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre; y las estrellas cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento. Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removió de su lugar. Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero; porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?

Como hemos visto y veremos, el libro esta escrito en una literatura simbolica. En esta parte se habla de un cataclismo. Cuando se habla de un cataclismo es simbolicamente, con esto se trata de expresar que Dios ha sacudido al mundo entero y va a iniciar su juicio. “…y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero; porque el gran día de su ira ha llegado”. Recordemos que en el sello anterior los santos clamaban por justicia y se les pidio que esperaran por otros hombres que habrian de morir como ellos. Cuando se abre el sexto sello Dios ahora intervendrá e iniciara su jucio. Como veremos despues de esto se empezaran a tocar las siete trompetas.

EL SEPTIMO SELLO.

(Ap. 8:1) Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora. Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas. Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono. Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos. Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto. Y los siete ángeles que tenían las siete trompetas se dispusieron a tocarlas.

Cuando se dice que el incensario con las oraciones de los santos es llenado con fuego del altar y es arrojado a la tierra, lo que se quiere decir es que Dios ha escuchado a los santos que clamaban por justicia; ahora sus oraciones se han convertido en fuego y son arrojadas a la tierra donde estan los hombres. En esta parte del proceso a siete angeles le son entregadas siete trompetas que habran de ser tocadas una tras de otra. Aquí se inicia una prueba de Dios hacia el resto de los hombres que no murieron con el testimonio y las palabras de Dios en su corazón. Las primeras cuatro trompetas son las menos severas y pueden ser consideradas como una advertencia.

LAS SIETE TROMPETAS.

LA PRIMERA TROMPETA.

(Ap. 8:7) El primer ángel tocó la trompeta, y hubo granizo y fuego mezclados con sangre, que fueron lanzados sobre la tierra; y la tercera parte de los árboles se quemó, y se quemó toda la hierba verde.

En las primeras 4 trompetas siempre se menciona una cuarta parte. Esto quiere decir que no fue afectada la totalidad y el castigo aun no es tan severo hasta cuando empiezan los 3 ayes que son las ultimas 3 trompetas.

LA SEGUNDA TROMPETA.

(Ap. 8:8) El segundo ángel tocó la trompeta, y algo como un gran monte ardiendo en fuego fue precipitado en el mar. La tercera parte del mar se convirtió en sangre y murió la tercera parte de los seres vivientes que estaban en el mar y la tercera parte de las naves fue destruida.

No queda claro que represente o simbolize el mar.

LA TERCERA TROMPETA.

El tercer ángel tocó la trompeta, y cayó del cielo una gran estrella ardiendo como una antorcha. Cayó sobre la tercera parte de los ríos y sobre las fuentes de las aguas. El nombre de la estrella es Ajenjo. La tercera parte de las aguas se convirtió en ajenjo y muchos hombres murieron a causa de esas aguas, porque se volvieron amargas.

Cuando el tercer angel toca la trompeta cae del cielo una gran estrella llamada Ajenjo. El ajenjo es una planta muy amarga utilizada en la medicina de los tiempos de Juan. Cuando se habla de esa estrella se hace referencia a un personaje divino. Se dice que la estrella que cae del cielo a la tierra amarga las aguas de los ríos y que por la amargues de esos rios murieron muchos hombres. Este personaje divino se aprecia a simple vista cruel y por eso se dice que amarga las aguas.

LA CUARTA TROMPETA.

El cuarto ángel tocó la trompeta, y fue herida la tercera parte del sol, la tercera parte de la luna y la tercera parte de las estrellas, para que se oscureciera la tercera parte de ellos y no hubiera luz en la tercera parte del día, y asimismo en la noche.Miré, y oí un ángel que volaba en medio del cielo y decía a gran voz: «¡Ay, ay, ay de los que habitan en la tierra, a causa de los otros toques de trompeta que están para tocar los tres ángeles!»

Cuando toca el cuarto angel una tercera parte de la luz del dia y de la noche desaparece. No queda claro que significa la desaparición de la luz en el mundo.
Despues de esta trompeta empiezan los 3 ayes que son castigos mas severos hacia la humanidad que ya ha sido probada.

LA QUINTA TROMPETA.

El quinto ángel tocó la trompeta, y vi una estrella que cayó del cielo a la tierra. Y se le dio la llave del pozo del abismo. Abrió el pozo del abismo, y del pozo subió humo como humo de un gran horno, y el sol y el aire se oscurecieron por el humo del pozo. Del humo salieron langostas sobre la tierra, y se les dio poder, como el poder que tienen los escorpiones de la tierra. Se les mandó que no dañaran la hierba de la tierra, ni cosa verde alguna ni ningún árbol, sino solamente a los hombres que no tuvieran el sello de Dios en sus frentes.Pero no se les permitió que los mataran, sino que los atormentaran cinco meses; y su tormento era como el tormento del escorpión cuando hiere al hombre. En aquellos días los hombres buscarán la muerte, pero no la hallarán; ansiarán morir, pero la muerte huirá de ellos. El aspecto de las langostas era semejante a caballos preparados para la guerra; en las cabezas tenían como coronas de oro, sus caras eran como caras humanas, tenían cabello como cabello de mujer y sus dientes eran como de leones; tenían corazas como corazas de hierro y el ruido de sus alas era como el estruendo de muchos carros de caballos corriendo a la batalla; tenían colas como de escorpiones, y también aguijones, y en sus colas tenían poder para dañar a los hombres durante cinco meses. Sobre ellos tienen como rey al ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadón, y en griego, Apolión. El primer ay pasó; pero vienen aún dos ayes después de esto.

La quinta trompeta es el primer ay, una vez mas se hace mencion de una estrella que cae del cielo a la tierra. Esta estrella es otra figura divina, a este angel se le dan las llaves del pozo del abismo para liberar a las langostas. Las langostas en realidad son otros angeles que son liberados de su cautividad del pozo del abismo, a estas les es autorizado atormentar pero no hacer daño a los hombres que no fueran encontrados santos. Esto es durante un tiempo que simbolicamente se dice son 5 meses. Tambien se hace una descripción de los angeles, por supuesto se usa el simbolismo de caracteristicas fisicas para definir caracteristicas no fisicas. También se dice que estos angeles siguen y tienen como rey a el angel abismo llamado Abbadon, que podemos identificar con la bestia de los titulos blasfemos.

LA SEXTA TROMPETA. (3 excursos)

El sexto ángel tocó la trompeta, y oí una voz de entre los cuatro cuernos del altar de oro que estaba delante de Dios, la cual decía al sexto ángel que tenía la trompeta: «¡Desata a los cuatro ángeles que están atados junto al gran río Éufrates! Y fueron desatados los cuatro ángeles que estaban preparados para la hora, día, mes y año, a fin de exterminar la tercera parte de los hombres. Y el número de los ejércitos de los jinetes era de doscientos millones. Yo oí su número. Así vi en visión los caballos y sus jinetes, que tenían corazas de fuego, zafiro y azufre. Las cabezas de los caballos eran como cabezas de leones, y de sus bocas salía fuego, humo y azufre. Por estas tres plagas fue muerta la tercera parte de los hombres: por el fuego, el humo y el azufre que salía de sus bocas, pues el poder de los caballos estaba en sus bocas y en sus colas, porque sus colas, semejantes a serpientes, tenían cabezas y con ellas dañan. Los demás hombres, los que no fueron muertos con estas plagas, ni aun así se arrepintieron de las obras de sus manos ni dejaron de adorar a los demonios y a las imágenes de oro, plata, bronce, piedra y madera, las cuales no pueden ver ni oir ni andar. No se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de su fornicación, ni de sus robos.

El número 4 no representa 4 en cantidad, representa universalidad. Cuando se habla de 4 esquinas del mundo o 4 angeles, el 4 signifíca todo o todos los del mundo. El río éufrates es el río occidental de los dos grandes ríos que definen Mesopotamia, junto con el Tigris. El río éufrates simboliza cercania a la civilización. Es decir, serán liberados los angeles que han estado cerca del mundo desde el principio de la civilización humana. Estos angeles han estado esperando el día para ser liberados y exterminar a la tercera parte del mundo. Podemos identificar a estos angeles con los vigilantes del libro de enoch.

PRIMER EXCURSO.

Vi descender del cielo otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza. Su rostro era como el sol y sus pies como columnas de fuego. Tenía en su mano un librito abierto; puso su pie derecho sobre el mar y el izquierdo sobre la tierra y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces. Cuando los siete truenos hubieron emitido sus voces, yo iba a escribir; pero oí una voz del cielo que me decía: «Sella las cosas que los siete truenos han dicho, y no las escribas».El ángel que vi de pie sobre el mar y sobre la tierra levantó su mano hacia el cielo y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más, sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas.

El sexto sello se prolonga durante 3 excursos. El primer excurso nos habla de un ángel de Dios de gran jerarquia y poder. El librito que tiene en la mano es la palabra y evangelio de Dios . No queda claro que simbolize el mar y la tierra, pero esta claro que el mensaje fue hecho a todo el mundo. Los siete truenos que emitieron sus voces posiblemente son los ángeles que le siguen en jerarquia y poder; o tal vez 7 mensajes hacia los hombres. Estos truenos emitieron cada uno un mensaje, pero a Juan se le dijo que los guardara y no contara las palabras de estos mensajes así que no podemos saber cuales fueron estos mensajes. Este angel juró que en el momento que la septima trompeta sea tocada el mundo como es y ha transcurrido ya no será mas y que el plan misterioso de Dios se consumará. Antes de que el septimo angel toque su trompeta habran de pasar algunas cosas como hemos de ver en los excursos siguientes.

SEGUNDO EXCURSO.

La voz que oí del cielo habló otra vez conmigo, y dijo: «Ve y toma el librito que está abierto en la mano del ángel que está en pie sobre el mar y sobre la tierra». Fui donde el ángel, diciéndole que me diera el librito. Y él me dijo: «Toma y cómelo; te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel». Entonces tomé el librito de la mano del ángel y lo comí. En mi boca era dulce como la miel, pero cuando lo hube comido amargó mi vientre. Él me dijo: «Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes».

El librito, como ya hemos dicho, es la palabra de Dios. En la boca es dulce como la miel, pues son palabras buenas. Estas pálabras han de costar dolores y sufrimientos al que decida aceptarlas y difundirlas al mundo como lo hizo Jesucristo en su tiempo, por eso se dice que son amargas en el estomago.

TERCER EXCURSO.

Entonces me fue dada una caña semejante a una vara de medir y se me dijo: «Levántate y mide el templo de Dios y el altar y a los que adoran en él. Pero el patio que está fuera del templo déjalo aparte y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles. Ellos hollarán la ciudad santa cuarenta y dos meses.
Y ordenaré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos con ropas ásperas».Estos testigos son los dos olivos y los dos candelabros que están de pie delante del Dios de la tierra. Si alguno quiere dañarlos, sale fuego de la boca de ellos y devora a sus enemigos; si alguno quiere hacerles daño, debe morir de la misma manera. Estos tienen poder para cerrar el cielo a fin de que no llueva en los días de su profecía; y tienen poder sobre las aguas, para convertirlas en sangre y para herir la tierra con toda plaga cuantas veces quieran. Cuando hayan acabado su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, los vencerá y los matará. Sus cadáveres estarán en la plaza de la gran ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también nuestro Señor fue crucificado. Gentes de todo pueblo, tribu, lengua y nación verán sus cadáveres por tres días y medio y no permitirán que sean sepultados. Los habitantes de la tierra se regocijarán sobre ellos, se alegrarán y se enviarán regalos unos a otros, porque estos dos profetas habían atormentado a los habitantes de la tierra. Pero después de tres días y medio el espíritu de vida enviado por Dios entró en ellos, se levantaron sobre sus pies y cayó gran temor sobre los que los vieron. Entonces oyeron una gran voz del cielo, que les decía: «¡Subid acá!» Y subieron al cielo en una nube, y los vieron sus enemigos. En aquella hora hubo un gran terremoto y la décima parte de la ciudad se derrumbó. Por el terremoto murieron siete mil hombres. Los demás se aterrorizaron y dieron gloria al Dios del cielo. El segundo ay pasó. He aquí que el tercer ay viene pronto.

El templo de Dios y los que adoran ahí representa a los que aceptan la palabra de Dios, lo honran y le dan gloria. El templo de Dios pues, será medido y seran contados los que adoran al verdadero Dios. Mientras que el patio fue entregado a los paganos; es decir los que adoran a los idolos. Dios ordenará a 2 testigos profetizar su palabra que es el librito mencionado anteriormente. El número dos una vez mas no representa cantidad sino representa 2 tipos de testigos. Posiblemente serán angeles que se manifestaran en forma humana como lo hizo Jesucristo en otro tiempo. Dios protegerá y dara poder total en la tierra a estos testigos durante el tiempo de sus profecias. Nadie podrá durante ese tiempo hacerles daño alguno, pero cuando terminen de dar su testimonio la bestia que sube del abismo les hara la guerra y los vencerá inevitablemente. Sus cuerpos muertos serán expuestos a todas las naciones y pueblos del mundo entero. Cuando mueran los habitantes de la tierra se regozijaran, se alegraran y se enviaran regalos por que estos dos profetas les habian causado muchas molestias. Pero después de un tiempo simbolico de 3 dias y medio (la mitad de una semana) Dios soplará dentro de ellos un espíritu de vida y se levantaran en sus pies. Sus enemigos los verán subir al cielo y temerán. Es así como termina el segundo ay.

LA SEPTIMA TROMPETA.

El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: «Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos». Los veinticuatro ancianos que estaban sentados en sus tronos delante de Dios, se postraron sobre sus rostros y adoraron a Dios, diciendo: «Te damos gracias,Señor Dios Todopoderoso, el que eres, que eras y que has de venir, porque has tomado tu gran poder y has reinado. Las naciones se airarony tu ira ha venidoel tiempo de juzgar a los muertos, de dar el galardóna tus siervos los profetas, a los santos y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes,y de destruir a los que destruyen la tierra». El templo de Dios fue abierto en el cielo, y el Arca de su pacto se dejó ver en el templo. Hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y granizo grande.

Recordemos que cuando se tocó la sexta trompeta el angel que venia del cielo y que tenia el librito en su mano juró que cuando se tocara la septima trompeta el mundo ya no sería mas. Cuando se toca la septima trompeta todo reino en el mundo pasa a ser de Dios y de Cristo; es decir, termina el orden de los hombres sobre el mundo como hasta ahora habia sido. El transcurrir del tiempo como ha sido ha terminado. Una puerta en el cielo es abierta y los hombres pudieron ver el templo de Dios en los cielos.

LA MUJER Y EL DRAGON.

Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Estaba encinta y gritaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento. Otra señal también apareció en el cielo: un gran dragón escarlata que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas tenía siete diademas. Su cola arrastró la tercera parte de las estrellas del cielo y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciera. Ella dio a luz un hijo varón, que va a regir a todas las naciones con vara de hierro; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono. La mujer huyó al desierto, donde tenía un lugar preparado por Dios para ser sustentada allí por mil doscientos sesenta días. Entonces hubo una guerra en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón. Luchaban el dragón y sus ángeles, pero no prevalecieron ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero. Fue arrojado a la tierra y sus ángeles fueron arrojados con él. Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía:
«Ahora ha venido la salvación, el poder y el reino de nuestro Dios y la autoridad de su Cristo, porque ha sido expulsado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche.
Ellos lo han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, que menospreciaron sus vidas hasta la muerte. Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar!, porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo».

La mujer es la única que tiene el don de dar vida, en esta ocasión la mujer representa nacimiento. Representa el poder creador de Dios; representa el nacimiento de un ser divino. A este ser divino que nacerá le será otorgado un gran poder sobre las naciones.
Por otra parte, las siete cabezas del dragón y sus diez cuernos así como sus diademas representan el poder y la jerarquia de este angel. Este angel es el personaje que se conoce como el Diablo o Satanas. Recordemos que el significado de la palabra Satanás es adversario. A este punto del proceso el Diablo fue expulsado del cielo tras una batalla y fueron arrojados a la tierra en donde espararan por su castigo con los hombres que no aceptaron a Dios.
Cuando el dragón vio que había sido arrojado a la tierra persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón. Pero se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila para que volara delante de la serpiente al desierto, a su lugar; donde es sustentada por un tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo. Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer y se fue a hacer la guerra contra el resto de la descendencia de ella, contra los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo. El resto de la decendencia de esta mujer son los otros angeles y los hombres santos. A estos les hara la guerra el Dragon.

LAS DOS BESTIAS.

Me paré sobre la arena del mar y vi subir del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos: en sus cuernos tenía diez diademas, y sobre sus cabezas, titulos blasfemos. La bestia que vi era semejante a un leopardo, sus pies eran como de oso y su boca como boca de león. El dragón le dio su poder, su trono y gran autoridad. Vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada. Toda la tierra se maravilló en pos de la bestia, y adoraron al dragón que había dado autoridad a la bestia, y adoraron a la bestia, diciendo: «¿Quién como la bestia y quién podrá luchar contra ella?» También se le dio boca que hablaba arrogancias y blasfemias, y se le dio autoridad para actuar por cuarenta y dos meses. Y abrió su boca para blasfemar contra Dios, para blasfemar de su nombre, de su tabernáculo y de los que habitan en el cielo. Se le permitió hacer guerra contra los santos, y vencerlos.También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación. La adoraron todos los habitantes de la tierra cuyos nombres no estaban escritos desde el principio del mundo en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado.

Se habla de otra bestia, esta al igual que el dragon tiene siete cabezas y diez cuernos pero esta tiene diez diademas en sus cuernos. Sobre sus cabezas tiene titulos blasfemos, es decir que se hace llamar a si mismo Dios. A esta bestia el Dragon le cedio su trono y obtuvo gran autoridad del Dragón. Se dice también que una de las cabezas de la bestia fue herida de muerte pero su herida mortal sano. Entonces la tierra se maravillo en pos de la bestia y del dragon que dio su autoridad a la bestia. Se maravillaron todos los que no encontraron su nombre escrito desde el principio en el libro de la vida de Jesucristo. A esta bestia se le dio autoridad para actuar con libertad durante el tiempo simbolico de cuarenta y dos meses. Se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo o nacion que hubiera en el mundo. Los que encuentren su nombre en el libro de la vida del Cordero viviran por siempre y los que no habran de morir dos veces.

Si alguno tiene oído, oiga:
«Si alguno lleva en cautividad, a cautividad irá. Si alguno mata a espada, a espada será muerto». Aquí está la perseverancia y la fe de los santos.


Después vi otra bestia que subía de la tierra. Tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como el dragón. Ejerce toda la autoridad de la primera bestia en presencia de ella, y hace que la tierra y sus habitantes adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada. También hace grandes señales, de tal manera que incluso hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres. Engaña a los habitantes de la tierra con las señales que se le ha permitido hacer en presencia de la bestia, diciendo a los habitantes de la tierra que le hagan una imagen a la bestia que fue herida de espada y revivió. Se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablara e hiciera matar a todo el que no la adorara. Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiera una marca en la mano derecha o en la frente, y que ninguno pudiera comprar ni vender, sino el que tuviera la marca o el nombre de la bestia o el número de su nombre. Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis.

Despues aparece otra bestia, esta bestia no tiene cuernos como los del Dragón y la Bestia de los títulos blasfemo, esta bestia tiene cuernos de cordero. El cordero es el animal que representa el sacrificio, el cordero como ya hemos dicho representa también a Jesucristo. Esta última bestia tiene cuernos como de cordero pero habla como el Dragon, es decir que predica su doctrina. A esta bestia le es encomendado convencer a los hombres de adorar a la segunda bestia. Después a la segunda bestia le es permitido manifestarse en una forma humana en la tierra. La bestia en su forma humana habrá de perseguir y matar a quienes no la adoren como su Dios. Así también, hará que a todos los habitantes de la tierra se les ponga una marca en la frente o en la mano; y que ninguno pueda comprar ni vender sino tuviera la marca o el nombre de su número. Estos hombres no tendrán el sello de Dios sino la marca de la Bestia en sus frentes o en su mano. Se dice tambien que el que tenga entendimiento cuente el número de la bestia pues es tambien numero de hombre. Ese número tiene un significado muy profundo que muy pocos son capaces de entender y conocer, pues implica un conocimiento transmitido a traves de las tradiciones hermeticas de las sociedades secretas. Es por eso que se dice que el que tenga entendimiento cuente el número de la bestia que es 666.

EL CÁNTICO DE LOS 144 000.

Después miré, y vi que el Cordero estaba de pie sobre el monte de Sión, y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente. Oí una voz del cielo como el estruendo de muchas aguas y como el sonido de un gran trueno. La voz que oí era como de arpistas que tocaban sus arpas. Cantaban un cántico nuevo delante del trono y delante de los cuatro seres vivientes y de los ancianos. Nadie podía aprender el cántico, sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra. Estos son los que no se han contaminado con mujeres, pues son vírgenes. Son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero. En sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios.

Estos 144,000 son los hombres que Dios ha encontrado justos y han sido rescatados de entre todos los hombres del mundo. Ellos ya no habran de sufrir mas pues Dios pondra una carpa sobre ellos para que nada les pase. Se dice también que no se han contaminado con mujeres, la mujer en este caso simboliza pecado y no significa que los rescatados sean solamente hombres. Quiere decir que no han sido pervertidos por doctrinas contrarias a la doctrina  y voluntad de Dios pues ellos siguen a Jesus a donde quiera que va sin ninguna duda.

EL MENSAJE DE LOS TRES ANGELES.

En medio del cielo vi volar otro ángel que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los habitantes de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo. Decía a gran voz: «¡Temed a Dios y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado. Adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas!»
Otro ángel lo siguió, diciendo: «Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación».
Y un tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: «Si alguno adora a la bestia y a su imagen y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero. El humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. No tendran reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre». Aquí está la perseverancia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.
Y oí una voz que me decía desde el cielo: «Escribe: “Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor”. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen».

Babilonia la gran ciudad, representa el mundo capitalista, su vino son los placeres que ofrece a los hombres a través de sus riquezas. El tercer ángel advirtió que si alguien se hacia marcar la frente o la mano con la marca de la bestia, aquel también bebería del vino de la ira de Dios. Marcarse la frente o la mano significa entregarse a la bestia y aceptar su doctrina y aceptarla como su Dios. Estos serán atormentados con fuego y azufre delante de los angeles santos y del Cordero por los siglos de los siglos en un lago de fuego. Se dice que es un lago de fuego por que es un lugar de sufrimientos. Los 144,000 no son 144,000 en cantidad, es una cantidad que simboliza que son una parte de los hombres, son miles entre millones de millones. Ellos no seran lastimados por nadie pues fueron encontrados santos y fueron rescatados de entre todos los hombres. Los demas hombres que no fueron rescatados deberan de demostrar su santidad guardando los mandamientos y el evangelio de Dios. Por eso se le dice a Juan que escriba: “Bienaventurado de aquíí en adelante los muertos que mueran en el Señor”

LA TIERRA ES SESGADA.

Miré, y vi una nube blanca. Sentado sobre la nube, uno semejante al Hijo del hombre, que llevaba en la cabeza una corona de oro y en la mano una hoz aguda. Y otro ángel salió del templo gritando a gran voz al que estaba sentado sobre la nube: «¡Mete tu hoz y siega, porque la hora de segar ha llegado, pues la mies de la tierra está madura!» El que estaba sentado sobre la nube metió su hoz en la tierra y la tierra fue segada. Otro ángel salió del templo que está en el cielo, llevando también una hoz aguda. Y salió del altar otro ángel, que tenía poder sobre el fuego, y llamó a gran voz al que llevaba la hoz aguda, diciendo: «¡Mete tu hoz aguda y vendimia los racimos de la tierra, porque sus uvas están maduras!» El ángel metió su hoz en la tierra, vendimió la viña de la tierra y echó las uvas en el gran lagar de la ira de Dios. El lagar fue pisado fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre que llegó hasta los frenos de los caballos en una extensión de mil seiscientos estadios.

A este punto del proceso los hombres que demostraron ser santos y que murieron en Dios fueron rescatados. Solo los hombres que fueron encontrados santos fueron rescatados, los demás permanecerán en la tierra con la Bestia y el Dragon esperando su castigo. Ellos padecerán las siete copas que seran derramadas en la tierra que son las 7 plagas de Dios.

LAS SIETE COPAS.

LOS ANGELES CON LAS SIETE PLAGAS POSTRERAS.

Vi en el cielo otra señal grande y admirable: siete ángeles con las siete plagas postreras, porque en ellas se consumaba la ira de Dios. También vi como un mar de vidrio mezclado con fuego, y a los que habían alcanzado la victoria sobre la bestia y su imagen, sobre su marca y el número de su nombre, de pie sobre el mar de vidrio, con las arpas de Dios. Y cantan el cántico de Moisés, siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo:

«Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor Dios Todopoderoso;
justos y verdaderos son tus caminos,
Rey de los santos.
¿Quién no te temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?,
pues solo tú eres santo;
por lo cual todas las naciones
vendrán y te adorarán,
porque tus juicios se han manifestado».

Después de estas cosas miré, y fue abierto en el cielo el santuario del tabernáculo del testimonio. Del templo salieron los siete ángeles con las siete plagas, vestidos de lino limpio y resplandeciente y ceñidos alrededor del pecho con cintos de oro. Uno de los cuatro seres vivientes dio a los siete ángeles siete copas de oro llenas de la ira de Dios, quien vive por los siglos de los siglos. Y el templo se llenó de humo por causa de la gloria de Dios y por causa de su poder. Nadie podía entrar en el templo hasta que se cumplieran las siete plagas de los siete ángeles.

Los que fueron encontrados santos y salieron vencedores sobre la bestia y su número cantaron como los 144,000 el cantico de Dios, al final demostraron ser santos y tenerlo solo a el como Dios y guardaron sus mandamientos. Cantar el canto de los 144,000 significa dar gloria y aprobacion a Dios.

LAS COPAS CON LA IRA DE DIOS.

LA PRIMERA COPA.

Entonces oí desde el templo una gran voz que decía a los siete ángeles: «Id y derramad sobre la tierra las siete copas de la ira de Dios». Fue el primero y derramó su copa sobre la tierra, y vino una úlcera maligna y pestilente sobre los hombres que tenían la marca de la bestia y que adoraban su imagen.

LA SEGUNDA COPA.

El segundo ángel derramó su copa sobre el mar, y este se convirtió en sangre como de muerto, y murió todo ser viviente que había en el mar.

LA TERCERA COPA.

El tercer ángel derramó su copa sobre los ríos y sobre las fuentes de las aguas, y se convirtieron en sangre.
5 Y oí que el ángel de las aguas decía:

«Justo eres tú, Señor,
el que eres y que eras, el Santo,
porque has juzgado estas cosas.
Por cuanto derramaron la sangre
de los santos y de los profetas,
también tú les has dado a beber sangre,
pues se lo merecen».

También oí a otro, que desde el altar decía: «¡Ciertamente, Señor Dios Todopoderoso, tus juicios son verdaderos y justos!»

LA CUARTA COPA.

El cuarto ángel derramó su copa sobre el sol, al cual le fue permitido quemar a los hombres con fuego.
Los hombres fueron quemados con el gran calor y blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria.

LA QUINTA COPA.

El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la bestia, y su reino se cubrió de tinieblas. La gente se mordía la lengua por causa del dolor y blasfemaron contra el Dios del cielo por sus dolores y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras.

LA SEXTA COPA.

El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Éufrates, y el agua de este se secó para preparar el camino a los reyes del oriente.
Vi salir de la boca del dragón, de la boca de la bestia y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos semejantes a ranas. Son espíritus de demonios, que hacen señales y van a los reyes de la tierra en todo el mundo para reunirlos para la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso.

«Yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela y guarda sus vestiduras, no sea que ande desnudo y vean su verguenza».

Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón. El séptimo ángel derramó su copa por el aire. Y salió una gran voz del santuario del cielo, desde el trono, que decía: «¡Ya está hecho!» Entonces hubo relámpagos, voces, truenos y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande cual no lo hubo jamás desde que los hombres existen sobre la tierra. La gran ciudad se dividió en tres partes y las ciudades de las naciones cayeron. La gran Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del ardor de su ira. Toda isla huyó y los montes ya no fueron hallados. Del cielo cayó sobre los hombres un enorme granizo, como del peso de un talento. Y los hombres blasfemaron contra Dios por la plaga del granizo, porque su plaga fue sumamente grande.

Vemos que despues de ser arrojadas las primeras 5 copas que contenian la ira de Dios es secado el río eufrates para dar paso a los reyes de oriente. Es decir, los angeles de Dios que preparan sus ejercitos para llevarlos a la batalla en Armagedón. Así mismo, el Dragon y las Bestias reunieron a todos los reyes de la tierra en Armagedón también para combatir a los reyes que venian del oriente.

LA SEPTIMA COPA.

El séptimo ángel derramó su copa por el aire. Y salió una gran voz del santuario del cielo, desde el trono, que decía: «¡Ya está hecho!» Entonces hubo relámpagos, voces, truenos y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande cual no lo hubo jamás desde que los hombres existen sobre la tierra. La gran ciudad se dividió en tres partes y las ciudades de las naciones cayeron. La gran Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del ardor de su ira. Toda isla huyó y los montes ya no fueron hallados. Del cielo cayó sobre los hombres un enorme granizo, como del peso de un talento. Y los hombres blasfemaron contra Dios por la plaga del granizo, porque su plaga fue sumamente grande.

CONDENACIÓN DE LA GRAN RAMERA.

Vino uno de los siete ángeles que tenían las siete copas y habló conmigo, diciendo: «Ven acá y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas. Con ella han fornicado los reyes de la tierra, y los habitantes de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación». Me llevó en el Espíritu al desierto, y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos. La mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, adornada de oro, piedras preciosas y perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación. En su frente tenía un nombre escrito, un misterio: «Babilonia la grande, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra». Vi a la mujer ebria de la sangre de los santos y de la sangre de los mártires de Jesús. Cuando la vi quedé asombrado con gran asombro.
El ángel me dijo: «¿Por qué te asombras? Yo te diré el misterio de la mujer y de la bestia que la lleva, la cual tiene siete cabezas y diez cuernos. La bestia que has visto era y no es, y está para subir del abismo e ir a perdición. Los habitantes de la tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos en el libro de la vida desde la fundación del mundo, se asombrarán viendo la bestia que era y no es, y será.
La mujer sentada sobre la bestia de nombre Babilonia simboliza el capitalismo. Esta sentada sobre la bestia escarlata que es la bestia que hizo marcar a los hombres para que no vendan ni compren sin su marca. Los ricos de la tierra se han embriagado con el vino de su fonicación, con el dinero y las riquezas del mundo que han explotado.
Después de esto vi otro ángel que descendía del cielo con gran poder, y la tierra fue alumbrada con su gloria. Clamó con voz potente, diciendo:

«¡Ha caído, ha caído la gran Babilonia! Se ha convertido en habitación de demonios, en guarida de todo espíritu inmundo y en albergue de toda ave inmunda y aborrecible, porque todas las naciones han bebido del vino del furor de su fornicación. Los reyes de la tierra han fornicado con ella y los mercaderes de la tierra se han enriquecido con el poder de sus lujos sensuales».
Y oí otra voz del cielo, que decía:
«¡Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados ni recibáis parte de sus plagas!, porque sus pecados han llegado hasta el cielo y Dios se ha acordado de sus maldades. Dadle a ella tal como ella os ha dado y pagadle el doble según sus obras. En el cáliz en que ella preparó bebida, preparadle el doble a ella. Cuanto ella se ha glorificado y ha vivido en deleites, tanto dadle de tormento y llanto, porque dice en su corazón: “Yo estoy sentada como una reina, no soy viuda y no veré llanto”».

Por lo cual, en un solo día vendrán sus plagas: muerte, llanto y hambre, y será quemada con fuego, porque poderoso es Dios el Señor, que la juzga. Los reyes de la tierra que han fornicado con ella y con ella han vivido en deleites, llorarán y harán lamentación sobre ella cuando vean el humo de su incendio.
Poniéndose lejos por el temor de su tormento, dirán:

«¡Ay, ay de la gran ciudad, de Babilonia, la ciudad fuerte!, porque en una sola hora vino tu juicio».

Los mercaderes de la tierra lloran y hacen lamentación sobre ella, porque ninguno compra más sus mercaderías: mercadería de oro y plata; de piedras preciosas y perlas; de lino fino, púrpura, seda y escarlata; de toda madera olorosa, todo objeto de marfil y todo objeto de madera preciosa; de cobre, hierro y mármol; canela y especias aromáticas; incienso, mirra y olíbano; vino y aceite; flor de harina y trigo; bestias y ovejas; caballos y carros; esclavos y almas de hombres. Los frutos codiciados por tu alma se apartaron de ti, y todas las cosas exquisitas y espléndidas te han faltado y nunca más las hallarás. Los mercaderes de estas cosas, que se han enriquecido a costa de ella, se pondrán lejos por el temor de su tormento, llorando y lamentando, diciendo:

«¡Ay, ay de la gran ciudad, que estaba vestida de lino fino, púrpura y escarlata, y estaba adornada de oro, piedras preciosas y perlas!, porque en una sola hora han sido consumidas tantas riquezas».

Todo piloto y todos los que viajan en naves, los marineros y todos los que trabajan en el mar, se pusieron lejos, y viendo el humo de su incendio dieron voces, diciendo: «¿Qué ciudad era semejante a esta gran ciudad?» Y echaron polvo sobre sus cabezas y dieron voces, llorando y lamentando, diciendo:

«¡Ay, ay de la gran ciudad, en la cual todos los que tenían naves en el mar se habían enriquecido de sus riquezas! ¡En una sola hora ha sido desolada! Alégrate sobre ella, cielo, y vosotros santos, apóstoles y profetas, porque Dios os ha hecho justicia en ella».

Un ángel poderoso tomó una piedra, como una gran piedra de molino, y la arrojó en el mar, diciendo:

«Con el mismo ímpetu será derribada Babilonia, la gran ciudad, y nunca más será hallada. Voz de arpistas, músicos, flautistas y trompetistas no se oirá más de ti. Ni se hallará más en ti artífice de oficio alguno, ni ruido de molinos se oirá más en ti. Luz de lámpara no alumbrará más en ti, ni voz de esposo y esposa se oirá más en ti, porque tus mercaderes eran los grandes de la tierra y por tus hechicerías fueron engañadas todas las naciones. En ella se halló la sangre de los profetas y de los santos y de todos los que han sido muertos en la tierra».

EL TRIUNFO EN EL CIELO.

Después de esto oí una gran voz, como de una gran multitud en el cielo, que decía:

«¡Aleluya! Salvación, honra, gloria y poder son del Señor Dios nuestro, porque sus juicios son verdaderosy justos, pues ha juzgado a la gran ramera que corrompía la tierracon su fornicación, y ha vengado la sangre de sus siervos de la mano de ella».

Otra vez dijeron:

«¡Aleluya! El humo de ella ha de subir por los siglos de los siglos».

Entonces los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes se postraron en tierra y adoraron a Dios, que estaba sentado en el trono. Decían: «¡Amén! ¡Aleluya!»
Y del trono salió una voz que decía:

«Alabad a nuestro Dios todos sus siervos, y los que lo teméis, así pequeños como grandes».
Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas y como la voz de grandes truenos, que decía:

«¡Aleluya!, porque el Señor,nuestro Dios Todopoderoso, reina.
Gocémonos, alegrémonos y démosle gloria, porque han llegado las bodas del Cordero y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente (pues el lino fino significalas acciones justas de los santos)».

LA CENA DE LAS BODAS DEL CORDERO.

El ángel me dijo: «Escribe: “Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero”». Y me dijo: «Estas son palabras verdaderas de Dios».
Yo me postré a sus pies para adorarlo, pero él me dijo: «¡Mira, no lo hagas! Yo soy consiervo tuyo y de tus hermanos que mantienen el testimonio de Jesús. ¡Adora a Dios!» (El testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía.)

EL JINETE DEL CABALLO BLANCO.

Entonces vi el cielo abierto, y había un caballo blanco. El que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego, en su cabeza tenía muchas diademas y tenía escrito un nombre que ninguno conocía sino él mismo. Estaba vestido de una ropa teñida en sangre y su nombre es: La Palabra de Dios. Los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, lo seguían en caballos blancos. De su boca sale una espada aguda para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro. Él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. En su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: Rey de reyes y Señor de señores.

El jinete del caballo del que se habla aquí es Jesucristo, la palabra de Dios. Se le llama asi por que el es el único que fue encontrado digno de abrir el libro y desatar los sellos de este. El es el primer ciervo del Dios todo poderoso. El esta despues de Dios y los ejercitos celestiales lo siguen, el es rey de reyes y señor de señores.

LA BATALLA EN EL MONTE ARMAGEDON.

Vi un ángel que estaba de pie en el sol, y clamó a gran voz diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: «¡Venid y congregaos a la gran cena de Dios! Para que comáis carnes de reyes y capitanes y carnes de fuertes; carnes de caballos y de sus jinetes; carnes de todos, libres y esclavos, pequeños y grandes».
Vi a la bestia y a los reyes de la tierra y sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo y contra su ejército. La bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre. Los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos.

Tras la batalla en el monte Armagedon la bestia y el falso profeta fueron capturados y lanzados vivos a un lago de fuego, mientras que los demas fueron muertos a espada. Pero el dragon no fue capturado ni muerto todavia.

Vi un ángel que descendía del cielo con la llave del abismo y una gran cadena en la mano. Prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el Diablo y Satanás, y lo ató por mil años. Lo arrojó al abismo, lo encerró y puso un sello sobre él, para que no engañara más a las naciones hasta que fueran cumplidos mil años. Después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.

Mientras que la bestia de los titulos blasfemos y el falso profeta fueron lanzados vivos a un lago de fuego. El dragon es capturado y es lanzado al abismo de donde salio la bestia, el Dragon permanecerá encerrado ahi un largo tiempo y despues sera liberado por un poco mas de tiempo.

Vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar. Y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, ni recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.
Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene poder sobre estos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo y reinarán con él mil años. Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla. Su número es como la arena del mar.

A los reyes del cielo se les dio la facultad de juzgar. Ellos juzgaron las almas de los santos que fueron muertos por guardar el testimonio de Jesus y la palabra de Dios. Los otros muertos no habran de vivir hasta despues de mil años. Despues de esos mil años el dragón será liberado por un poco de tiempo.

Vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo y ningún lugar se halló ya para ellos. Y vi los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios. Los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida. Y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. El mar entregó los muertos que había en él, y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos, y fueron juzgados cada uno según sus obras. La muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. El que no se halló inscrito en el libro de la vida, fue lanzado al lago de fuego.

Todos los que no hallaron sus nombres en el libro de la vida del Cordero fueron lanzados al lago de fuego con la bestia y el falso profeta; esta es la segunda muerte.

CIELO NUEVO Y TIERRA NUEVA.

Entonces vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían pasado y el mar ya no existía más. Y yo, Juan, vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de parte de Dios, ataviada como una esposa hermoseada para su esposo. Y oí una gran voz del cielo, que decía: «El tabernáculo de Dios está ahora con los hombres. Él morará con ellos, ellos serán su pueblo y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá más muerte, ni habrá más llanto ni clamor ni dolor, porque las primeras cosas ya pasaron».
El que estaba sentado en el trono dijo: «Yo hago nuevas todas las cosas». Me dijo: «Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas». Y me dijo: «Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tiene sed, le daré gratuitamente de la fuente del agua de vida. El vencedor heredará todas las cosas, y yo seré su Dios y él será mi hijo. Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda».

Tras la destrucción de Babilonia finalmente denciende del cielo una ciudad nueva, una nueva Jerusalen. Es decir, ya no será mas Babilonia sino la nueva Jerusalen, una ciudad santa.

LA NUEVA JERUSALÉN.

Entonces vino a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras y habló conmigo, diciendo: «Ven acá, te mostraré la desposada, la esposa del Cordero». Me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto y me mostró la gran ciudad, la santa Jerusalén, que descendía del cielo de parte de Dios. Tenía la gloria de Dios y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristal. Tenía un muro grande y alto, con doce puertas, y en las puertas doce ángeles, y nombres inscritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel. Tres puertas al oriente, tres puertas al norte, tres puertas al sur, tres puertas al occidente. El muro de la ciudad tenía doce cimientos y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero. El que hablaba conmigo tenía una caña de medir, de oro, para medir la ciudad, sus puertas y su muro. La ciudad se halla establecida como un cuadrado: su longitud es igual a su anchura. Con la caña midió la ciudad: doce mil estadios. La longitud, la altura y la anchura de ella son iguales. Y midió su muro: ciento cuarenta y cuatro codos, según medida de hombre, la cual era la del ángel. El material de su muro era de jaspe, pero la ciudad era de oro puro, semejante al vidrio limpio. Los cimientos del muro de la ciudad estaban adornados con toda clase de piedras preciosas. El primer cimiento era de jaspe, el segundo de zafiro, el tercero de ágata, el cuarto de esmeralda, el quinto de ónice, el sexto de cornalina, el séptimo de crisólito, el octavo de berilo, el noveno de topacio, el décimo de crisopraso, el undécimo de jacinto y el duodécimo de amatista. Las doce puertas eran doce perlas; cada una de las puertas era una perla. Y la calle de la ciudad era de oro puro, como vidrio transparente. En ella no vi templo, porque el Señor Dios Todopoderoso es su templo, y el Cordero. La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella, porque la gloria de Dios la ilumina y el Cordero es su lumbrera. Las naciones que hayan sido salvas andarán a la luz de ella y los reyes de la tierra traerán su gloria y su honor a ella. Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no habrá noche. Llevarán a ella la gloria y el honor de las naciones. No entrará en ella ninguna cosa impura o que haga abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero.

Se hace una descripción de la nueva ciudad, el nuevo mundo que del cielo vendra a la tierra. Tambien se dice que no habra templo en ella, es decir que no habrá iglesias en esta nueva ciudad.

Después me mostró un río limpio, de agua de vida, resplandeciente como cristal, que fluía del trono de Dios y del Cordero. En medio de la calle de la ciudad y a uno y otro lado del río estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones. Y no habrá más maldición. El trono de Dios y del Cordero estará en ella, sus siervos lo servirán, verán su rostro y su nombre estará en sus frentes. Allí no habrá más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará y reinarán por los siglos de los siglos.

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